La papada y la pérdida de definición del óvalo facial son dos de las preocupaciones estéticas más frecuentes cuando empiezan a aparecer signos de flacidez en el rostro.
Por eso, muchas personas llegan a Le Blanc preguntándonos directamente si el HIFU sirve para la papada.
La respuesta no debería ser simplemente sí o no.
Antes de elegir un tratamiento es importante entender por qué ha aparecido esa papada, cuánto componente de flacidez existe, cómo se encuentra la calidad de la piel y qué resultado espera conseguir la persona.
HIFU puede ser una opción interesante en determinados casos, especialmente cuando buscamos trabajar la pérdida de firmeza y mejorar progresivamente la definición de la zona mandibular.
Pero no todas las papadas tienen el mismo origen y, por tanto, no todas deben tratarse de la misma manera.
¿Qué es HIFU y cómo actúa?
HIFU son las siglas de High Intensity Focused Ultrasound, o ultrasonidos focalizados de alta intensidad.
Esta tecnología permite concentrar energía de ultrasonidos en determinados planos del tejido sin necesidad de cirugía, generando una respuesta que favorece los procesos de remodelación del colágeno.
El resultado no pretende cambiar las facciones ni producir un efecto artificial. El objetivo es conseguir una mejora progresiva de la firmeza y la definición facial cuando la indicación es adecuada.
Si quieres conocer el tratamiento con más detalle, puedes consultar nuestra página de HIFU en Alicante.
¿HIFU funciona para la papada?
Puede ayudar, pero depende fundamentalmente del origen de la papada.
Cuando existe flacidez leve o moderada y comienza a perderse la definición entre el rostro y el cuello, HIFU puede formar parte de un protocolo destinado a mejorar la firmeza de esa zona.
Los ultrasonidos focalizados se han estudiado para el tensado de la parte inferior del rostro, la mandíbula, el cuello y la región submentoniana. Los resultados pueden variar entre personas y no deben interpretarse como equivalentes a los de un lifting quirúrgico.
Por eso en Le Blanc preferimos valorar el tejido antes de recomendar el tratamiento.
Papada por flacidez y papada por volumen: ¿es lo mismo?
No.
Y esta diferencia es especialmente importante.
Una persona puede tener poco volumen debajo del mentón pero presentar una pérdida de firmeza que hace que el óvalo facial se vea menos definido.
Otra puede tener mayor volumen submentoniano con una piel relativamente firme.
Y también pueden coexistir ambas situaciones.
Por eso dos personas que aparentemente tienen “papada” pueden necesitar estrategias completamente diferentes.
La valoración previa permite determinar qué componente predomina y establecer expectativas realistas antes de realizar HIFU.
HIFU para definir el óvalo facial
Con el paso del tiempo, la producción y organización del colágeno cambia y puede comenzar a perderse parte de la definición de la línea mandibular.
La zona inferior del rostro puede verse menos marcada y aparecer una transición menos definida entre mandíbula y cuello.
En determinados casos, HIFU puede utilizarse para trabajar esa flacidez facial en profundidad y favorecer progresivamente una apariencia más firme.
Los cambios no deben plantearse como una transformación inmediata. La respuesta se desarrolla progresivamente conforme se producen los procesos de remodelación del tejido.
¿Cuándo empiezan a notarse los resultados?
HIFU no es un tratamiento cuyo resultado definitivo deba valorarse inmediatamente después de la sesión.
La estimulación y remodelación del colágeno necesita tiempo.
Buena parte de la evolución puede apreciarse de forma progresiva durante las semanas posteriores, aunque el tiempo y la respuesta dependen del protocolo utilizado y de las características individuales de cada persona.
Por eso es importante realizar un seguimiento y no juzgar el resultado únicamente por lo que vemos los primeros días.
¿HIFU elimina completamente la papada?
No deberíamos plantearlo de esa manera.
HIFU puede ayudar a mejorar determinadas situaciones de flacidez y definición facial, pero no sustituye una intervención quirúrgica cuando existe una laxitud importante y tampoco todas las papadas responden igual.
Prometer que una sesión va a “eliminar la papada” sin haber valorado previamente el caso sería poco realista.
En Le Blanc buscamos una mejora proporcionada y natural, adaptando el tratamiento a cada persona.
¿HIFU o INDIBA para papada?
Esta es otra pregunta muy habitual.
No son dos tecnologías equivalentes.
HIFU utiliza ultrasonidos focalizados y suele valorarse cuando queremos trabajar una pérdida de firmeza más estructural.
INDIBA utiliza radiofrecuencia a 448 kHz y puede incorporarse a protocolos orientados a mejorar la calidad del tejido, la firmeza y el aspecto general de la piel.
En determinados casos pueden formar parte de una estrategia combinada, pero hacer más tratamientos no significa necesariamente obtener mejores resultados. La combinación, el orden y los tiempos deben decidirse según cada caso.
Si esta es precisamente tu duda, ya tenemos una guía específica donde explicamos las diferencias entre HIFU e INDIBA para la flacidez facial.
Y puedes consultar también nuestra página de INDIBA en Alicante.
¿Quién puede ser buena candidata para HIFU facial?
HIFU puede valorarse cuando comienza a existir pérdida de firmeza en zonas como el óvalo facial, mandíbula, mejillas, cuello o región submentoniana.
Sin embargo, la edad por sí sola no determina si alguien necesita HIFU.
Dos personas de la misma edad pueden presentar una estructura facial, calidad de piel y grado de flacidez completamente diferentes.
Por eso preferimos hablar de estado del tejido y objetivos, y no de una edad concreta para empezar.
¿Cuántas sesiones necesito?
No existe un número universal de sesiones.
La pauta depende del grado de flacidez, de la zona que se quiera trabajar, de las características de la piel y de la evolución individual.
La valoración previa y el seguimiento posterior permiten decidir cuándo tiene sentido realizar otra sesión sin aplicar automáticamente el mismo protocolo a todo el mundo.
¿HIFU duele?
Durante el tratamiento pueden percibirse pequeños pinchazos, sensación de calor o molestias puntuales en determinadas zonas.
La intensidad varía según la sensibilidad de cada persona y el área tratada.
También pueden aparecer efectos transitorios como enrojecimiento, sensibilidad o una ligera inflamación, por lo que antes de realizar el tratamiento es importante revisar antecedentes, posibles contraindicaciones y expectativas.
Entonces, ¿merece la pena HIFU para la papada?
Puede merecerla cuando el problema que queremos tratar encaja realmente con lo que HIFU puede hacer.
Ese es precisamente el motivo por el que no recomendamos elegir un tratamiento simplemente porque esté de moda.
Si lo que observamos es pérdida de firmeza, una mandíbula que comienza a verse menos definida o flacidez en la zona submentoniana, HIFU puede ser una opción a valorar.
Si el origen del problema es diferente, puede ser necesario plantear otra estrategia.
En Le Blanc Alicante trabajamos con tratamientos de estética avanzada y realizamos una revisión previa para valorar la piel, la zona y los objetivos antes de comenzar.
Puedes consultar todos nuestros tratamientos faciales en Alicante o contactar con Le Blanc para resolver tus dudas.