Cada vez somos más los que apostamos por el entrenamiento de fuerza como parte de nuestra rutina. Y es que no solo ayuda a mantener un cuerpo más fuerte y definido, sino que también mejora la salud ósea, acelera el metabolismo y tiene beneficios enormes para nuestro bienestar general.

Sin embargo, hay una parte del cuerpo que muchas veces pasa desapercibida cuando hablamos de entrenar: la piel de las manos. Sujetar barras, mancuernas, kettlebells o incluso hacer ejercicios en anillas y barras de dominadas pone a prueba nuestras palmas más de lo que imaginamos.

¿Por qué aparecen las “manos de gimnasio”?

Ese término tan habitual hace referencia a un conjunto de problemas cutáneos que surgen por el roce y la fricción constante durante el entrenamiento:

  • Callosidades y durezas: se forman como mecanismo de defensa natural de la piel frente al roce constante.

  • Sequedad y descamación: el sudor y el contacto con superficies rugosas resecan la piel, haciéndola más frágil.

  • Rojeces e irritaciones: el agarre repetido provoca inflamación leve o microheridas.

  • Grietas y pequeñas heridas: cuando no se cuida la piel, la sequedad excesiva puede dar lugar a cortes dolorosos que dificultan el agarre.

Aunque algunas personas ven los callos como una “medalla del esfuerzo”, lo cierto es que descuidar la piel de las manos puede traer problemas estéticos y funcionales. Una grieta profunda o una herida en la palma puede hacer que sujetar una barra cargada de peso sea incómodo, doloroso… e incluso arruinar tu entreno.

cuidar las manos cuando haces deporte

Cómo prevenir y cuidar tus manos al entrenar

La buena noticia es que, con unos cuantos hábitos sencillos, puedes entrenar sin renunciar a unas manos cuidadas y bonitas.

1. Protege tus manos durante el entreno

El primer paso es reducir la fricción. Para ello puedes:

  • Usar guantes transpirables, que protegen la palma sin acumular humedad.

  • Probar con grips o protectores minimalistas, muy usados en CrossFit, que permiten un agarre fuerte con menor roce.

  • Utilizar vendas elásticas que cubran la palma y lleguen hasta la muñeca para mayor sujeción.

Eso sí: recuerda lavar y secar siempre tus guantes o grips después del entrenamiento para evitar bacterias y hongos.

2. Limpieza después de entrenar

Tras la sesión, lava tus manos con agua tibia y un jabón suave, evitando productos muy agresivos que resequen aún más la piel. Sécalas con cuidado, prestando especial atención a los espacios entre los dedos.

3. Hidratación diaria (y constante)

La hidratación es clave para mantener la elasticidad de la piel y prevenir grietas. Algunas recomendaciones:

  • Después del entreno, aplica una crema ligera de rápida absorción con ingredientes como glicerina o ácido hialurónico.

  • Antes de dormir, usa una crema más nutritiva o un bálsamo reparador con manteca de karité, urea en bajas concentraciones o aceites naturales como el de almendra dulce o vitamina E.

  • Si pasas muchas horas en el gimnasio o tu piel es muy seca, lleva contigo un bálsamo en stick: práctico y fácil de reaplicar en cualquier momento.

4. Exfoliación controlada

Exfoliar las manos una vez por semana ayuda a mantener la piel uniforme y evitar que los callos se endurezcan demasiado. Eso sí, la clave está en hacerlo con suavidad:

  • No elimines los callos por completo, ya que actúan como defensa natural.

  • Usa una lima suave o un exfoliante específico para manos.

  • Después de exfoliar, aplica una crema nutritiva para sellar la piel.

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El toque extra: tratamientos profesionales

En casa puedes mantener una rutina muy efectiva, pero si quieres llevar el cuidado de tus manos al siguiente nivel, en Le Blanc contamos con tratamientos estéticos específicos para hidratar, reparar y rejuvenecer la piel de tus manos.

Un tratamiento profesional no solo ayuda a que la piel recupere suavidad y elasticidad, sino que también ofrece resultados más duraderos que la cosmética de uso diario. Además, es una forma de darte un momento de autocuidado, de esos que tanto se agradecen tras una semana intensa de entrenos y trabajo.

Un extra de mimo en Le Blanc

Entrenar fuerza es una de las mejores decisiones que puedes tomar por tu salud y bienestar, pero no olvides que tus manos también forman parte de ese proceso. Con pequeños gestos preventivos, una buena rutina de hidratación y un poco de mimo extra, podrás presumir de unas manos bonitas, suaves y cuidadas sin renunciar a levantar peso.

En Le Blanc, centro de estética, estamos aquí para acompañarte en cada paso: porque cuidarte no solo significa verte bien, sino también sentirte cómoda en tu piel.

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Le Blanc Alicante
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