Protector Solar: Importante todo el año, no sólo en verano

Es obvio que la exposición solar cuenta con múltiples beneficios para las personas, sobre todo, en su estado emocional. La luz del sol tiene un impacto positivo en el estado de ánimo, ya que aumenta la producción de serotonina, un neurotransmisor que ayuda a sentirse más tranquilo, enfocado y feliz. Además, la vitamina D es fundamental para nuestra salud y el sol es una fuente inagotable de ella. La vitamina D juega un papel crucial en la absorción de calcio, lo que es esencial para mantener huesos y dientes saludables, y también puede ayudar a prevenir enfermedades como la osteoporosis y algunas formas de cáncer.

Sin embargo, a estas alturas de muchos veranos vividos (e inviernos, donde parece que olvidamos lo perjudicial que también es el sol), no estamos del todo seguros de que la protección solar cuente con un lugar destacado entre nuestras tareas comunes en vacaciones. A pesar de los beneficios del sol, la exposición excesiva a los rayos ultravioleta (UV) puede tener consecuencias graves para la salud. Los rayos UV pueden causar quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel, incluido el melanoma, que es una de las formas más mortales de cáncer de piel.

Es verdad que la venta de protectores solares siempre se mantiene en crecimiento y que somos más conscientes del tipo de protector que nos conviene, nos gusta y es más efectivo. En el mercado, existen numerosos tipos de protectores solares, desde lociones y cremas hasta aerosoles y barras, que varían en su factor de protección solar (FPS), ingredientes activos y resistencia al agua. Los protectores solares deben elegirse no solo por su FPS, sino también por su capacidad para proteger contra ambos tipos de rayos UV: UVA y UVB. Los UVA penetran más profundamente en la piel y son responsables del envejecimiento y las arrugas, mientras que los UVB son los principales responsables de las quemaduras solares.

Pero, ¿realmente lo aplicamos en la playa o en la piscina? Estudios han mostrado que, aunque la conciencia sobre la importancia del protector solar ha aumentado, muchas personas todavía no aplican suficiente cantidad de producto o no lo reaplican con la frecuencia necesaria. Se recomienda aplicar una cantidad generosa de protector solar (aproximadamente una onza, o el tamaño de una pelota de golf) en todas las áreas expuestas del cuerpo al menos 15 minutos antes de salir al sol. Además, es crucial reaplicar cada dos horas, o inmediatamente después de nadar, sudar o secarse con una toalla.

La importancia del protector solar

Cómo aplicar correctamente el protector solar y con qué periodicidad

¿Sabemos cómo trabaja o cómo tenemos que extenderlo y con qué periodicidad? La protección solar es fundamental y debe estar de moda todo el año, no solo en verano. Es importante conocer cómo funciona el protector solar y cómo aplicarlo correctamente para asegurar una protección efectiva contra los dañinos rayos UV.

El protector solar actúa creando una barrera que absorbe, refleja o dispersa los rayos ultravioleta antes de que puedan penetrar y dañar la piel. Los ingredientes activos en los protectores solares pueden ser químicos, como el avobenzona y el octinoxato, que absorben los rayos UV, o minerales, como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, que reflejan los rayos UV.

Para aplicar el protector solar de manera efectiva, sigue estos pasos:

  1. Elegir el protector adecuado: Utiliza un protector solar de amplio espectro que proteja contra los rayos UVA y UVB, con un FPS de al menos 30. Si tienes piel sensible o alergias, opta por productos hipoalergénicos y libres de fragancias.
  2. Cantidad adecuada: Aplica una cantidad generosa de protector solar. Se recomienda usar aproximadamente una onza (unos 30 ml, equivalente al tamaño de una pelota de golf) para cubrir todo el cuerpo. No olvides áreas frecuentemente descuidadas como las orejas, el cuello, el dorso de las manos y los pies.
  3. Tiempo de aplicación: Aplica el protector solar al menos 15 minutos antes de salir al sol para que los ingredientes activos tengan tiempo de empezar a actuar.
  4. Reaplicación: Reaplica el protector solar cada dos horas, o inmediatamente después de nadar, sudar en exceso o secarte con una toalla. Incluso los protectores solares etiquetados como «resistentes al agua» necesitan ser reaplicados con frecuencia para mantener su efectividad.
  5. Combinar con otras medidas de protección: Usa ropa protectora, sombreros de ala ancha y gafas de sol, y busca la sombra siempre que sea posible, especialmente entre las 10 a.m. y las 4 p.m., cuando los rayos del sol son más intensos.

La protección solar debe ser una práctica diaria durante todo el año, no solo en verano. Incluso en días nublados, hasta el 80% de los rayos UV pueden atravesar las nubes y causar daño a la piel. En invierno, las superficies como la nieve pueden reflejar los rayos UV, aumentando el riesgo de quemaduras solares.

Pero, como estamos en temporada estival, consideremos que ahora es un buen momento para entender varias razones que nos obligan a manejar información adecuada sobre la exposición solar. Durante el verano, la intensidad de los rayos UV es mayor y las actividades al aire libre aumentan, lo que incrementa el riesgo de exposición y daño solar. La protección solar no solo previene quemaduras dolorosas y antiestéticas, sino que también reduce el riesgo de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, y previene el envejecimiento prematuro de la piel, como arrugas y manchas solares.

Los tres tipos de rayos solares y su impacto en la piel

Es importante, como base, tener claro que existen tres tipos de rayos y que cada uno de ello cumpla una tarea.

  • Infrarrojos, que son los que emiten calor.
  • Visibles, que emiten la luz visible.
  • Ultravioleta, que son los invisibles que forman parte de la energía que emite el sol. Es de los que debemos protegernos, aunque, como ya hemos dicho, cuentan con algunos beneficios para nuestra salud, siempre y cuando minimicemos o anulemos sus aspectos dañinos.

Los Rayos UV

Los rayos ultravioleta (UV) se componen a su vez de rayos UVA, UVB y UVC, cada uno con características y efectos distintos sobre la piel. Los UVC son menos conocidos y nombrados porque no son capaces de atravesar la capa de ozono, por lo que no presentan daño a la piel. Entender las diferencias entre estos tipos de rayos UV es crucial para una adecuada protección solar.

Rayos UVA: los más dañinos y omnipresentes

Los rayos UVA representan aproximadamente el 95% de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre. Estos rayos tienen una longitud de onda más larga que los UVB, lo que les permite penetrar más profundamente en la piel, afectando la dermis, la capa media de la piel. Los UVA están presentes con la misma intensidad durante todas las horas del día y en todas las estaciones del año, incluso en días nublados y a través de ventanas de vidrio.

Los efectos de los rayos UVA incluyen:

  • Envejecimiento prematuro de la piel: Los UVA son los principales responsables de la formación de arrugas y la pérdida de elasticidad, ya que dañan las fibras de colágeno y elastina en la dermis.
  • Manchas solares: Pueden causar hiperpigmentación, resultando en manchas oscuras en la piel.
  • Riesgo de cáncer de piel: Aunque menos intensos que los UVB, los rayos UVA también contribuyen al desarrollo de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, al dañar el ADN de las células de la piel.

Rayos UVB

Los rayos UVB constituyen alrededor del 5% de la radiación UV que llega a la Tierra. Tienen una longitud de onda más corta que los UVA y afectan principalmente la epidermis, la capa más externa de la piel. La intensidad de los UVB varía según la hora del día, la temporada y la altitud. Son más intensos entre las 10 a.m. y las 4 p.m., durante los meses de verano y en altitudes más altas.

Los efectos de los rayos UVB incluyen:

  • Quemaduras solares: Los UVB son la causa principal de las quemaduras solares, ya que dañan directamente el ADN de las células de la piel, causando inflamación y enrojecimiento.
  • Producción de vitamina D: Los rayos UVB son necesarios para la síntesis de vitamina D en la piel, que es crucial para la salud ósea y el sistema inmunológico.
  • Riesgo de cáncer de piel: Al igual que los UVA, los UVB pueden causar cáncer de piel. De hecho, son más potentes en causar daño directo al ADN, lo que puede llevar a mutaciones y, eventualmente, al desarrollo de cáncer de piel, incluyendo carcinomas y melanomas.

Rayos UVC

Los rayos UVC tienen la longitud de onda más corta y la mayor energía entre los rayos UV. Sin embargo, son completamente absorbidos por la capa de ozono en la atmósfera y no llegan a la superficie terrestre. Debido a esto, los UVC no presentan un riesgo directo para la piel bajo condiciones normales.

En resumen, aunque los rayos UVC no representan una amenaza debido a la protección que brinda la capa de ozono, los rayos UVA y UVB sí pueden causar daños significativos a la piel. La exposición prolongada a estos rayos sin la adecuada protección puede resultar en envejecimiento prematuro, quemaduras solares y un mayor riesgo de cáncer de piel. Por ello, es crucial usar protectores solares de amplio espectro, que ofrezcan protección contra ambos tipos de radiación, y tomar otras medidas de precaución para minimizar la exposición UV.

La importancia del protector solar durante todo el año

Protección Solar Todo el Año

Debido a los efectos dañinos de los rayos UVB y UVA, es crucial utilizar protección solar durante todo el año. Aquí hay algunas razones y recomendaciones clave:

  1. Persistencia de los UVA: Los rayos UVA están presentes con la misma intensidad durante todas las estaciones y pueden penetrar a través de las nubes y ventanas. Esto significa que la piel está expuesta a ellos incluso en invierno y en interiores.
  2. Reflejo de los UVB: En invierno, superficies como la nieve pueden reflejar hasta el 80% de los rayos UVB, aumentando la exposición y el riesgo de quemaduras solares.
  3. Protección diaria: Aplicar un protector solar de amplio espectro que proteja contra ambos tipos de rayos (UVA y UVB) debe ser una parte de la rutina diaria de cuidado de la piel. Se recomienda usar un producto con un FPS de al menos 30, aplicándolo generosamente en todas las áreas expuestas del cuerpo y reaplicándolo cada dos horas o después de nadar o sudar.
  4. Combinar medidas de protección: Además del uso de protector solar, es aconsejable llevar ropa protectora, sombreros de ala ancha y gafas de sol, y buscar la sombra cuando sea posible.

Por tanto, desde nuestro Centro de Estética, hacemos hincapié en que la protección solar es una práctica esencial para prevenir el daño a la piel y reducir el riesgo de cáncer de piel. La exposición a los rayos UV puede ocurrir durante todo el año, por lo que es importante adoptar hábitos de protección solar constantemente, no solo en los meses de verano.

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