En el vasto mundo de la belleza, descubrimos que algunos de nuestros secretos más preciados se esconden en lugares inesperados. Uno de esos lugares es el refrigerador, un santuario de frescura que, según algunos expertos, puede potenciar la eficacia de ciertos productos de belleza. Sin embargo, como en toda historia de belleza, hay que conocer los giros y vueltas antes de sumergirse en la refrigeración cosmética.
En nuestro repertorio tradicional de trucos caseros, donde a menudo recurrimos a la sabiduría de generaciones pasadas, existe la práctica de almacenar algunos productos en el frigorífico con la creencia de que sus propiedades se magnifican. Un ejemplo clásico es el uso de hielo para aliviar el dolor, como en el famoso Voltarén. ¿Pero qué hay de los productos de belleza? ¿Realmente se potencia su eficacia con la exposición a bajas temperaturas?
Marta Barrero y Elena Ramos, farmacéuticas, expertas en dermocosmética, nos brindan su perspicacia sobre este fascinante tema. Según ellas, almacenar en frío ciertos productos cosméticos, como el contorno de ojos, el tónico, la bruma facial o las mascarillas, puede traer beneficios notables. Estos incluyen mejorar la circulación sanguínea, calmar la piel, reducir la hinchazón, disminuir el tamaño de los poros y proporcionar un efecto relajante instantáneo.

¿Conviene guardar los cosméticos en frío?
En general, los productos cosméticos con propiedades calmantes y descongestionantes encuentran en el frío a un aliado valioso para optimizar sus resultados en la piel. Las expertas también sugieren que guardar en la nevera los utensilios de masaje facial, como los rodillos de jade o el ‘gua sha’, puede potenciar sus beneficios gracias al contacto frío.
Sin embargo, como en cualquier historia, hay un giro. El frío, aunque puede favorecer la conservación de los productos, también puede alterar su formulación o los principios activos que contienen. Las expertas en dermocosmética advierten que las fluctuaciones de temperatura al sacar y meter los productos en la nevera pueden ser más perjudiciales que el beneficio de conservarlos allí, ya que las formulaciones pueden separarse en fases y estropearse.
En resumen, el mensaje clave es evitar ambientes calurosos, húmedos o la exposición directa a la luz solar para mantener la eficacia y longevidad de los productos cosméticos. Al respecto, desde The Secret Lab afirman que almacenar los cosméticos en la nevera no prolonga su fecha de caducidad, y es crucial recordar que un cosmético caducado puede provocar irritación en la piel y alergias.
Cómo conservar en frío los cosméticos
Ahora, hablemos de cómo almacenar estos tesoros en el frigorífico. La regla de oro es asegurarse de que estén bien cerrados o en un envase hermético para evitar la contaminación y proteger tanto su calidad como la de los alimentos vecinos.
Pasando a los productos específicos, hay algunos que deberíamos considerar refrigerar y otros que deberíamos mantener alejados del frío. Por ejemplo, los productos cosméticos que contienen ingredientes oleosos no deben guardarse en la nevera, ya que podrían solidificarse y perder su funcionalidad. Un ejemplo citado por las expertas son los sérums de vitamina C, sensibles al calor y a los cambios de temperatura.
Por otro lado, hay productos que se benefician de un toque de frescura. La crema o gel de efecto frío para las piernas, por ejemplo, puede multiplicar su efecto si se guarda en la nevera. También se mencionan las barras de labios, el eyeliner y las brumas fijadoras del maquillaje, que podrían disfrutar de un ambiente fresco para conservarse en buen estado durante más tiempo. No obstante, las expertas enfatizan que, a menos que el fabricante lo especifique, no es obligatorio refrigerar ningún producto.

¿Debemos guardar la laca de uñas en la nevera?
Hablemos ahora de un tema que podría generar cierta intriga: la laca de uñas en la nevera. ¿Sí o no? La acción directa del sol o las altas temperaturas puede desintegrar los pigmentos y estropear el color del esmalte, además de espesar el producto y secarlo. Las expertas en dermocosmética sugieren que almacenarlos en la nevera es una forma de evitarlo, pero también señalan que simplemente mantenerlos en un lugar fresco, oscuro y seco puede ser igualmente eficaz. Recomiendan agitarlos de vez en cuando, no solo antes de usarlos, para garantizar su calidad.
En conclusión, el arte de conservar la belleza implica un equilibrio entre la frescura y la precaución. Algunos productos se benefician de la refrigeración, mientras que otros pueden sufrir daños. Con la orientación de expertas en dermocosmética como Marta Barrero y Elena Ramos, podemos tomar decisiones informadas sobre cómo almacenar nuestros preciados productos de belleza. Mantengamos el misterio y la frescura en nuestra rutina de cuidado de la piel, sabiendo que el frío puede ser tanto un aliado como un enigma en el fascinante mundo de la belleza.